jueves, 29 de mayo de 2014

De Amor nunca se muere.

Dicen que nunca es tarde y yo doy fe de ello. Hubo un tiempo en el que yo vivía encerrada entre las cuatro paredes de un alma, desprovista de una libertad que anhelé casi desde aquel primer día en el que te conocí. Ni si quiera era consciente de que yo jamás significaría para esa persona, lo que esa misma llegó a significar para mí poco tiempo después.
Me enamoré incondicionalmente de un alma que por aquel entonces apenas si suspiraba para intentar vivir un día más. Me encontré un alma hundida, desorientada, perdida. Su vida se limitaba a despertar por que había que despertar y volver a dormir a caer la noche. Triste, abatida. Sus ganas de vivir apenas generaban un esfuerzo porque lo mismo le daba estar aquí que en el otro mundo, pero había algo más. El corazón me decía que si conseguía ir descubriendo y apartando capa por capa a aquella alma encontraría a un ser maravilloso.
Su mirada era capaz de decirlo todo sin pronunciar palabra y que yo supiese ir descifrando aquellos ojos me hacía sentir fuerte y capaz de desojar aquella rosa negra  que pronto comenzaría a brillar.
Fueron tiempos difíciles, largas madrugadas y amaneceres interminables, ir y venir de momentos inolvidables, algunos desgarradores y otros llenos de ternura entre dos almas que se habían encontrado para estar juntas y que sólo la muerte sería capaz de separar.  Risas y lágrimas que fueron forjando en sus vidas algo que se grabó para perdurar siempre.
Aquella alma sin aliento comenzó a querer vivir y luchar por todo aquello que había perdido por culpa de la soledad. Buscó el amor en la familia, los amigos, comenzó a ver todos esos pequeños detalles que la vida le regalaba, dándose cuenta de que si estaba viva era porque era su momento y entendió que una vez su trayecto de su vida  finalizase ya no habría nada más. A partir de aquello, aquel corazón ilusionado de nuevo volvió a latir como si no hubiese un mañana.
Pero todo no iba a ser hermoso…. Mi alma, la otra parte de la historia, por aquel entonces había llegado a enamorarse de aquel ser tan maravillosos que había estado descubriendo, de tal manera, que mi vida comenzó a girar en torno al amor y a la felicidad que aquella sensación me ofrecía. Lo más triste y doloroso  de todo fue que aquel corazón que volvió a ilusionarse con la vida, encontró la esencia del amor en alguien y ese alguien no era yo.  
Vivir a su lado toda aquella historia, fingir que no me importaba nada y tener siempre una sonrisa preparada en mi rostro con la que pudiese agarrarse en sus momentos de tristeza con ese nuevo amor, se convirtió en lo más hermoso y triste a la vez que he tenido que entregar, nunca antes a nadie, para que esa alma que yo amaba jamás se marchase de mi lado.
Fue pasando el tiempo  y aquellas batallas interminables entre mi corazón y mi cabeza me atormentaban, tantas lágrimas derramadas a escondidas como suspiros infinitos lanzados al viento... hicieron que llegase el día en el que armarme de valor era la única salida posible a aquel sin sentido cogiendo cada uno de esos sentimientos y arrojándolos al vacío de mi propia alma para luchar contra el olvido e intentar seguir hacia delante sin su recuerdo.
Una batalla que ganó mi cabeza pues entendió que uno no elige de quien se enamora y que si su felicidad era estar con otra persona, yo no era quién para impedírselo y que  tenía que entender y aceptar aquella situación si quería seguir manteniendo en mi vida una amistad que se había forjado, tan linda como sincera.
Y seguro os preguntaréis: ¿si ganó la cabeza, que pasó con el corazón?. Pues os contestaré que mi corazón se lo encomendé al tiempo y que poco a poco va comprendiendo y asimilando, que lo que no es para uno no lo será nunca por mucho que nos empeñemos, y que si algún día tiene que ser, pues él mismo lo dirá.
Gracias a esto, sigo conservando a mi lado a ese alguien que tanto amé y que si no hubiese sido porque en su momento decidí dejar marchar, hoy por hoy no podría haber llegado a decir, que a pesar del sufrimiento de mi alma aprendí, que de amor nunca se muere, que siempre existe un volver a empezar para cada corazón roto y que al igual que la felicidad no es eterna el dolor tampoco lo es.


Mónica García Torres   

martes, 27 de mayo de 2014

AMAS DE CASA. LUCHA Y CORAJE

Reinas del silencio y la alegría del hogar,
sois vosotras,  amas de casa,
 pureza de vida y armonía.

Mujeres que trabajan día a día,
sin horarios ni calendarios,
luchando por los que están, que son vuestra vida,
y los que un día se fueron, vuestra familia.
Desgarrando el corazón todas os dais,
entregandoros siempre sin pedir,
siendo o no siendo reconocidas.

Mujeres, amas de casa,
a veces fatigadas por el esfuerzo.
 Sudores y lágrimas en  cuerpo y alma,
que no terminan ni acaban,
pero que siempre tenéis  una sonrisa que ofrecer,
ya sea de día,  noche o madrugada,.


A vosotras...
amas de casa,
mujeres que dicen otros que no trabajan,
por no traer un sueldo a casa.
Sois esposas, madres y confesoras,
si no es eso trabajar
no seré yo alma cruel que lo diga
pues con el corazón latiendo agradecida,
en mi vida hoy existe el deseo…
de llegar a ser y tener,  ni la mitad de vuestra  señoría.

A vosotras , mujeres deciros…
 que vuestra enseñanza a esta juventud
no la paga el dinero.
Por lo tanto desde el corazón os quiero gritar,
¡Gracias…  por existir, ser y estar!



Mónica García Torres.

jueves, 12 de diciembre de 2013

LO SÉ, PERO AÚN ASÍ...

Intento no pensar, distraer mi mente. Juro que he intentado olvidarte, arrancarte de mi, borrar el tatuaje que tus ojos grabaron en mi alma y mi piel, pero no he podido.
Regreso a casa y la tristeza que me embriaga es tan dolorosa como si cien mil cuchillos estuvieran clavados sobre mi cuerpo.
Procuro no llorar pero es tanta mi angustia que no consigo reprimir las lágrimas que derraman mis ojos en mis momentos a solas en mi habitación donde yo sola te pienso, te admiro e idolatro.
He intentado sonreír cada vez que he estado a tu lado y aún que creía haberlo conseguido, no era consciente de que me estaba engañando una y otra vez pues el separarme de ti hace que mi mundo se derrumbe, que todo mi ser se desmorone al notar esa ausencia que aún estando contigo también siento tan mía. 
Es duro darme cuenta de que jamás podré tenerte, de que a pesar de todo cuanto ha pasado cada día te amo más y con más fuerza. Conozco casi todo de ti, me doy cuenta cuando disimulas con mil escusas, sólo me basta mirarte a los ojos para darme cuenta de todo. Tu mirada refleja lo que siente tu alma y darme cuenta de esto me rompe en mil pedazos. Es duro ver cómo otros te destrozan y aún así sigues ahí al pié del cañón por ellos. 
Lo sé todo, sé que lloras, que te angustias, que amas a otra persona que no soy yo. Pero no puedo luchar contra un amor no correspondido y no te creas que no he intentado luchar por ti, porque te dieras cuenta de que yo también te amo a mi manera pero se que no elegimos de quien nos enamoramos y no te culpo por ello.
Ahora se que este imposible que llevo soñando desde que te conocí hoy se convierte en realidad dándole un portazo a mis ilusiones, cerrando mi corazón de nuevo esperando cicatrizar esas heridas que el tiempo ha creado y que espero el mismo tiempo cure.
Siento la necesidad a veces de gritar enfurecida, por sentirme una vez más cabreada con el mundo, con todo y con todos. Odiando al amor por poner siempre ante mí personas que no me corresponden, preguntándome a veces, si habrá alguien ahí fuera esperando a que nos encontremos por fin para amarnos o si el destino caprichoso de si mismo, nos ponga en un futuro a tí y a mi  frente a frente para ofrecernos una oportunidad que jamás podríamos haber imaginado, pero quien sabe.
Sólo necesito a alguien a mi lado que quiera entender este amor que siento, que quiera compartir mis ganas de luchar por la vida y quiera descubrir mis mil maneras de amar. Alguien destinado a amarme también y dispuesto a devolverme todo este amor que llevo entregado durante años y que me sirvió para estar orgullosa de mi misma pues, aunque no fue correspondido a veces, se que cada amor que entregué lo hice siempre de corazón, siendo amar con el alma, tan difícil.
Lo sé, pero aún así... sigo aquí, amándote en silencio esperando a que si no eres tú en mi presente, llegue pronto a mi vida la persona que me haga olvidarte.

Mónica García Torres

lunes, 5 de noviembre de 2012

Esos momentos....

Los momentos están para vivírlos, unos te producen amor, otros tristeza, unos te hacen ver la realidad de la vida y otros por el contrario te hacen permanecer y hacer tuya una irrealidad que nos confunde pero que a la vez.... nos hace tan feliz.

Existen momentos que llegan a alcanzar una inmortalidad por la inmensidad de su belleza, por la grandeza de la ilusión creada, por la fuerza que tienen en ese momento de llegar a detener el tiempo. Todos esos momentos ya sean buenos o malos son parte de nuestra vida, parte de lo que un día fuimos y lo que hoy gracias a sus lecciones llegamos a ser como personas. pero son sólo eso momentos, que tenemos que llegar a reconocer, aceptar, aprender a vivir con ellos e incluso olvidar aquellos que nos hicieron mal.

Habrá de aquellos que nos marquen para siempre, porque las personas o las situaciones que los crearon nos dejaron una huellas imborrables, que grabadas en el alma nos recuerdan una y otra vez lo que significaron en su momento. Amores que murieron, amistades que se truncaron por errores cometidos, infidelidades e incluso amores que no fueron correspondidos por mucho que nosotros mismos diéramos todo de nuestra parte y aún así no fuera suficiente.

Momentos en los que una mirada o una sonrisas hablan por si solos entre dos amigos que se reeencuentran o esos silencios entre dos enamorados que hablan por si solos. Esos momentos en los que compartes una puesta de sol o un paseo a la orilla del mar con la persona que amas sin ni siquiera saber esa persona el amor que dentro de ti te quema por ella. Esas noches a solas en tu cuarto en la que los sueños te hacen vivir una y otra vez lo que anhelas en esa realidad en la que tu suspiras de amor y la persona que amas no conoce esos suspiros.

Esos momentos pasan y ninguno será igual al anterior, quédate con lo bueno de cada uno de ello y olvidarlo cuanto antes por que nada es para siempre y al igual que la vida te los regala en un presente, cuando pasa te los borra el pasado. 

Aprender a atesorar los momentos bellos es los que nos ayudara a seguir fuertes hacia adelante, a sentirnos vivos, a querer a pesar de las encrucijadas del destino. Si llenamos nuestra vida de esos enormes momentos, llenaremos de paz y alegría a todo aquel que se encuentre a nuestro lado, llenándolos de ese amor que tan sólo nosotros sabemos dar.

NO hay que permitir que nadie borre nuestros recuerdos pues sólo nosotros somos dueños de ellos y con nosotros se irán el día de mañana. Quizás algunos momentos ya hayan pasado para nuestra vida, pero nos quedan muchos más por los que vivir y luchar y son simplemente, esos bellos momentos....

Mónica García Torres




jueves, 25 de octubre de 2012

Se supone...

Se supone que es algo que debería decir, sin embargo, lo callo cuando lo que quisiera es  gritarle al mundo no sólo el que te quiero, sino, el que te amo. Sólo contigo he podido ver la primavera en pleno invierno. Sólo contigo he podido soñar aún estando despierta y creerme lo suficientemente fuerte para dar mi vida si en ello se me fuese.

Se supone que no debería decirte todas estas cosas, mis palabras, mis sentimientos, mis anhelos, mis miedos, pero es que todo esto son parte de lo que soy, de lo que tengo, de lo que puedo ofrecerte. Has devuelto a mi vida la alegría que creí perdida. Has conseguido que con tan sólo mirarte desee perderme una y otra vez en el océano de tus ojos. 

Se supone que no debería sentirte, pero desearía escribir sobre tu cuerpo las palabras de amor más hermosas dichas nunca, cubrirte de besos hasta que nos rinda el sueño y envolverte entre mis brazos. Se supone que no debería amarte, pero hoy por hoy todo en mí, habla de ti.  

Se supone que no debería mirarte más allá de la amistad y el cariño, pero aún así te miro y observo desde un lugar donde mirarte no es pecado. Te idealizo, dibujo tu silueta en mi pensamiento y le doy luz y color con este amor que te proceso. 

Se supone que no debería entristecerme al recordarte, pero tú fuiste ese ser ta especial capaz de llenar de vida mis anocheceres, de hacerme renacer cada mañana con el brillo de tus ojos y el destello del sol en tu pelo. Eres esa persona capaz de hacerme que desee que llegue la noche para que cada sueño un dia tras otro sea más hermoso que el anterior, aún sabiendo que al despertar se esfumará y la tristeza de no tenerte volverá a invadir mi alma.

Se supone que no debería dejar que mi corazón te nombrase, pero desde tu llegada el cogió las riendas y no me deja pensar en nada. Mis manos escriben hoja tras hoja en cada rincón que me recuerda a ti, En cada verso y poema terminado, tú eres su inspiración y tu nombre el sello y firma de cada palabra de amor pronunciada.

Se supone que no debería hablarte de esto, pero vives dentro de mí, me lates por dentro, están en cada poro de mi piel tus caricias, en cada respirar profundo tu perfume y en cada recuerdo un suspiro.

Se supone que debería decirte que te amo, así que tan sólo diré te quiero.

Mónica García Torres    


sábado, 7 de julio de 2012

Sólo quiero soñarte....


Sólo quiero soñarte amor...
no puedes impedir que lo haga, esto no.
Embriagarme de la dulzura de tus recuerdos,
retenerte en mi retina cada día para poder verte cada noche..

Sólo quiero soñarte amor...
crear mundos hechos tan sólo para dos,
renacer y morir con cada historia creada
sin miedo al reproche.


Sólo quiero soñarte amor...
entregarte todo ese amor que en la realidad guardo,
besarte, acariciarte, enseñarte lo hermoso de la vida,
bajo un manto de estrellas tumbados junto al mar...

Sólo quiero soñarte amor...
susurrarte al odio cada uno de mis versos,
moldear tu silueta con mis manos en cada rincón,
crear melodías con tu voz y recordarlas en la noche a solas.

Sólo quiero soñarte amor...
enfrentar, saltear y derribar obstáculos en nuestro camino
aunque en ello perdamos batallas
ganar una eternidad junto a ti.

Sólo quiero soñarte amor...
nacer, morir y renacer en tus ojos de nuevo,
saciarme esta sed que tengo con el manantial de tus labios.
embriagarme de esa sonrisa que me deslumbra, que me ciega.


Sólo quiero amarte amor...
poder decir que te amo sin miedo a nada
vivo enamorada de ti mucho antes de saber si quiera que existias
déjame soñarte amor... déjame vivir este sueño. 


Mónica García Torres

viernes, 11 de mayo de 2012

Mi mayor legado....

Quizás muchas de las cosas que haga no agradará a toda esa gente que no valora la vida tanto como yo, a todos aquellos que piensan que la esperanza es el consuelo de tontos y que la fe es una utopía. Pero no me importa lo que piensen los demás, yo intento ser mejor cada día, cometeré errores, unas veces ganaré y otras perderé, pero tras cada batalla perdida, habré ganado una lección para guerras venideras. 
Quizás no logre complacer a todos con mi forma de ver la vida pero cada uno somos únicos y pensamos y sentimos de forma distinta. He intentado hacer el bien de mil maneras distintas y aún cuando no lo he conseguido no he dejado de insistir porque todo lo hecho ha ido con la mejor y buena intención que hay en mi alma, quien sabe, dicen que el que siembra amor recogerá amor y el que siembra odio, recogerá odio.
Soy feliz y dejo que el mundo y la gente a mi alrededor lo sea conmigo, creo cada mañana miles de sonrisas para todo aquel que las necesite y cuando recibo una sonrisa devuelta, por pequeña que sea, hace que mi dicha sea totalmente plena. Sé que ese será mi legado del mañana, todas esas sonrisas que intenté sembrar en el rostro de aquellos que un día anduvieron sufriendo a mi lado.

Porque mientras que viví amé cada pequeño detalle que me rodeaba, un rayo de sol, una brisa de aire rozando mi cara, la mirada de un niño, una lágrima derramada y consolada por aquel que me amaba o yo amaba. 

Quiero llenar mi vida de alegría aún cuando los momentos más horribles parezcan ir a contracorriente. Quiero nacer, morir y renacer cada día para apreciar cada instante creado ante mis ojos. 
Soy feliz por estar rodeada de gente que un día llegaron a mi vida para quedarse y que hoy por hoy, forman parte de los pilares que sujetan mi techo. Me llenan de vida con tan sólo sentirlos cerca aún estando en la distancia, por enseñarme que el amor, la amistad y la lealtad siguen vivos en esta época que nos tocó vivir donde los valores del ser humano parecen haberse perdido. A todos esas personas que se quedaron en el camino, a esos amigos y familiares que se fueron y que desde siempre he sentido como desde el cielo velaban cada amanecer y cada anochecer mio. Por que sus sonrisas, sus inquietudes, sus sueños, su amor, sus palabras y consejos fueron su legado en mi, granitos de arena que de cada uno yo utilicé para crear los cimientos de mi vida.

Se que el día de mañana cuando calle mi voz y se apague mi mirada,  mi sonrisa sembrada hoy en los corazones de quienes me rodean, de los que me conocen y los que quizás no tanto, será sin duda mi mayor legado...

Mónica García Torres