martes, 23 de febrero de 2010

AÚN ESTAS VIVA...

Queridos amigos, un año más se acerca el aniversario de nuestra tan querida romería. Un aniversario que para todos vosotros seguirá siendo el mismo, pero que para alguna gente que me rodea y para mi será distinto. Perdonad si mi entonación o mi expresión no es la adecuada, pero si ya es difícil querer decir lo que siento en estos días, imaginaros expresarlo por escrito para otras personas.

Os digo que este año será distinto por que alguien que para mi ha sido importante en muchas romerías anteriores y en mi vida, este año no estará.

Este 25 de septiembre va a hacer un año del cual un fatídico accidente de coche se cobró la vida de una paisana nuestra y una de mis mejores amigas. Alguien al que no le tocaba morir aún, alguien al que la vida le depararía mil sorpresas de eso estoy segura, alguien que lloró mucho y ahora le tocaba ser feliz pues después de muchos altibajos en su vida ahora estaba en su mejor momento, había conseguido algunos de sus sueños, trabajo, familia y sus amigos que de toda la vida habían estado junto a ella, aún los tenía ahí al pié del cañón para reír con ella, para llorar si hacia falta. Se sentía por fin querida por todos los que en verdad merecían la pena, era plena en su felicidad y así lo demostró yendo tan sólo un día antes de su marcha al encuentro con su patrona a nuestra romería, a pasarlo bien, a disfrutar de todo, de los amigos, de la familia, de ese ambiente y cosquilleo que te entra por el estómago cuando se ve salir a nuestra patrona de su ermita y comienza a procesionar, de la noche de antes donde todos los jóvenes y no tan jóvenes nos la pasamos despiertos riendo, bailando… ¡Quien nos iba a decir que esa sería la última!

Hoy que ya ha pasado un año de aquello quiero decirles a todos, que ella sigue viva, que en nuestros corazones y mentes jamás se ha marchado, que la sentimos más viva que nunca y que su recuerdo no morirá. Por que esa mañana del 25 se marchó una gran persona y pedazo de mujer pero también nació un nuevo ángel. Un ángel dispuesto a entregarse a aquellos que un día estuvieron y hoy aún siguen a su lado. Un ángel travieso y divertido como lo era ella, dispuesto a dar amor, sonrisas y hombro donde llorar.

Ahora sólo me queda pedirte Virgen de Zocueca, de parte de mi corazón, el de mis amigas y de la gente que la quiso y la quiere, que veles aún por sus sueños e ilusiones, que la cuides, que no la dejes sola tú que puedes verla y dile de nuestra parte, aunque ella creo que ya lo sabe, que aún sigue viva para todos nosotros porque mientras que en nuestros corazones la sigan sintiendo, ella vivirá eternamente.

Un beso mando desde aquí, a ese ángel que se fue… Hasta pronto.



Mónica García Torres.

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