martes, 23 de febrero de 2010

ES INCREIBLE...

Es increíble que tenga que callarme un sentir, que tenga que ocultar una verdad que todo el mundo nota. Es una pena tener que renunciar a vivir una experiencia a tu lado por que no quieras renunciar a la comodidad, por no querer conocer lo desconocido y alejarte de aquello que ya no amas y que soportas por compromiso. Insisto en que es una pena que aun amándome, niegues ese sentir por miedo. ¿Sabes? después de conocerte, aun tengo la incertidumbre de si lo que tuvimos fue un simple juego por tu parte o si alguna vez de verdad llegaste a sentir. ¿Y sabes que?. Estoy segura de que sientes algo por mí, por que no es que yo lo diga, es que se nota. Cuando estamos juntas surgen miradas, risas tímidas que apenas dejas escapar para que no se note. Pero recuerda una cosa. Muchas veces dice mucho más un simple gesto o el mismo silencio que mil palabras juntas. Y son esos gestos o silencios los que dicen cuanto hay de cierto en todo amor. En otros momentos imagino cuanto bello hubiese sido el seguir hacia delante. Quizás no hubiésemos llegado a vivir gran cosa o quizás si. Pero eso ya, por suerte o por desgracia no lo sabremos y es una pena. El saber si la elección de seguir nos hubiera echo vivir momentos inolvidables, noches infinitas llenas de pasión, amaneceres impregnados de besos y caricias, de risas entre juegos.

Pero la vida cambia de la noche a la mañana, y donde un día eres feliz al otro todo se termina. Es cruel la verdad, pero la vida se hizo así, el destino lo quiso así. Quizás en mi destino no está marcado el amor, quizás la vida me depare otras mil sorpresas que no tengan que ver nada con el amor compartido con una pareja. Quizás me haga encontrar la felicidad por otros caminos, quizás o simplemente a lo mejor, mi vida no esté echa para el amor hacia otro, sino para dar un amor incondicional a todo aquel que esté a mi lado, para que de mi luz encuentran ellos sus senderos a seguir. Quizás sólo esté echa para amar con el amor más puro jamás creado. Porque desde la bondad infinita está mi corazón creado, desde el amor más limpio y leal y aunque a veces tropiece como todo el mundo alguna vez, se que mi amor nació para darse a los demás sin esperar nada a cambio aunque siempre espere en ello ser correspondido, que no reconocido ante los demás.

En algunas ocasiones me invade la tristeza de tanta injusticia en el mundo, de por que cuando amas a alguien, ese alguien no se da cuenta de cuanto es tu valor hasta que te ha perdido. De por que la gente no se arriesga a luchar por sus sentimientos, por su felicidad, por su bienestar. Y otros que como yo, luchan una y mil veces después de haber caído para encontrar la felicidad y aun así nos la niegan aquellos a los que amamos y no se dan cuanta. ¿ Por que aquellos que luchan por lo que de verdad sienten no se ven, por que los anulan, los ciegan y callan? Es una pena entonces que el amor no se deje ver.

Mónica García Torres.

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