martes, 23 de febrero de 2010

LA CARTA QUE NUNCA ESCRIBÍ....

La carta que nunca escribí comienza cuando una noche de otoño, el amor llamó a mi puerta, ese dulce sentimiento que a veces no sabes si es bueno o malo. Te embriaga con su dulzura, con su sonrisa tierna e infantil, con su renacer repentino. Comienzas a sentir que algo en ti esta cambiando, sonríes por cosas estúpidas, apenas si acabas de terminar los suspiros, te envuelves en un nuevo mundo que ante ti te abre sus puertas y dejas que su misterioso encanto te llene por completo hasta perder tu punto de partida. ¡Ay.... el amor! Que hermosa palabra y que desconocida a la vez. Piensas que el destino que hoy sonríe ante ti, es claro, limpio, puro, que nada puede salir mal, que estas tú ante todos y te sientes capaz de atrapar a la luna. Tan valiente, que nada ni nadie podrán para ese sentimiento que nacido de ti quiere comerse el mundo.

Cuando estas enamorada todo te parece poco, nada es suficiente, lo ansias todo, te ciegas a un nuevo mundo, te tiras al vacío sin tener en cuenta que pueda hacerte daño abajo pues piensas que algo tan inmenso no podría herirte. Gritas al universo la causa de tanta felicidad, alzas tu voz a la altura de las estrellas llegando incluso a quitarle el protagonismo a la luna que protege y guía a tantos locos enamorados. Cuando amas ciegamente lo haces sin medida, sin meta alguna, sin esperar nada a cambio, pues sabes que tú camino a seguir es pasar el resto de tu vida con la persona que en ese momento ocupa tu alma. ¿Pero en verdad sabemos que esa persona será para siempre?

Sinceramente pienso y la vida me ha enseñado que cuando amas a una persona siempre piensas que esta si será la definitiva, que jamás supiste lo que era el amor hasta que a tu vida llegó la persona que ahora la ocupa. Y es cierto que es así como os cuento. Yo que acabo de terminar una relación que creí que seria eterna, me di cuenta de que la amaré y recordaré por mucho tiempo, y ojala dios me de este sentir durante muchos años, por que aunque ya ella no me ame, yo se, por que así lo siento, que mi vida nació hace ya hoy 28 años, para morir cuando el ángel de la muerte baje a buscarme junto a la suya. Aunque pueda parecer egoísta este sentir mió, no le hecho culpa alguna a este corazón, el se enamoró profundamente, alocadamente, apasionadamente. Creyó en si mismo porque nada podía pararlo, se entrego por entero, lo dio todo, rió cuando quiso, lloró cuando lo necesitó, bromeó tantas otras veces de felicidad que creyó ser dios, cuando tan solo era un pequeño sentimiento indefenso entre tantos otros.

La vida es así de juguetona, se encarga de manejar a cada uno a su modo y con el destino de aliado intenta hacer ver que el amor en este mundo no es tan de color de rosa como nos enseñaron y que a veces este rosa se convierte en un color mas profundo. Creo que todo depende de cómo cada persona sepa colorear al amor, hay personas que con el pincel mas pequeño son capaces de dibujar al amor como la mayor obra de arte que jamás se haya pintado y otros que por el contrario, hacen con el pincel mas grueso cuadros horribles llenos de terror, de indecisiones, de miedos.

Yo iba un día caminando y de pronto sin quererlo me encontré la brochita más bella que jamás había visto. Tan alegre y juvenil como una flor que ansiada y nerviosa esperaba a la primavera para poder salir. Recuerdo su sonrisa traviesa, inquieta ante un sentimiento que nacía también en ella, recuerdo como nuestras miradas se buscaban entre la gente, miradas que tímidas ansiaban encontrarse en cada rinconcito. Recuerdo también gestos y palabras que apenas si se acababan por decir y hacer, era tanto el amor que había crecido entre las dos que nos basto sola una noche para declararnos por entonces amor eterno. ¡Y que noche! La noche mas maravillosa de mi vida y aunque después he tenido muchas otras noches maravillosas esa era la primera, la única e irrepetible. Una noche marcada por los besos, abrazos, miradas, te quieros y te amos más sinceros que jamás había dicho y me habían dicho. Por fin un amor era correspondido para mí, y este era sincero, tierno, nuevo, joven.
Comencé a dibujar un hermoso cuadro que guiado por la mejor inspiración posible me hacia pintar paisajes infinitos, momentos inolvidables. Era imposible no sentirme feliz en aquel momento, todo me sonreía, todo instante era poco para vernos, para desearnos, para amarnos, cada minuto y segundo que pasábamos juntas era mas intenso que el anterior, y al llegar la despedida, no era una despedida triste sino dulce, por que aunque ya distanciadas nuestras almas, estas, seguían tan unidas como hacia unos segundos, nuestros sueños se entrelazaban al llegar la noche, unos sueños que nos permitían seguir juntas mientras dormíamos. Y los meses iban pasando, cada día era mas hermoso que el anterior, el amor en mi crecía con pies de gigante, no sabia hasta que punto alcanzaría, pero no me importaba que llegara a extremos todo era tan maravilloso que no pensaba en que se acabara nunca.

Por fin un día, decidimos irnos a vivir juntas, la sensación de dormir cada noche con ella y amanecer al alba contemplando su belleza me hizo creer mas aún en el amor, fue entonces cuando creí por completo que ese amor seria eterno. Conforme iba pasando los años todo el amor que sentíamos se fue asentando y no había día que no saliese de nuestras bocas un te quiero, un te amo, un beso, una sonrisa.

Pero el destino quiso que eso que tan maravilloso era, dejara de existir, dejó que muriera, que se marchitara. El hermoso cuadro pintado comenzó a tornar sus calidos colores en otros más fríos. El amor se fue marchitando en ella por mil causas ¡que sabe dios!, yo intenté por todos los medios habidos y por haber, avivar ese fuego que entre las dos existía y que ahora apenas si eran chispitas, casi cenizas por su parte. Quizás no lo hice de la mejor manera posible, quizás mi intento por retenerla a mi lado no fue suficiente, quizás ya no había nada que hacer, quizás su amor se había esfumado para siempre y tan solo un leve sentir de cariño hacia mí reposaba en su corazón. Quien sabe... Lo que si se, es que un sentimiento de amor nació nuevo en ella y que ya ese sentimiento no llevaba mi nombre si no el de otra persona.

Su amor se había esfumado como el humo de un cigarro, su corazón se moría por otra y el mió comenzó a morir por ella. De esto que os cuento aquí en estas páginas, tan solo ha pasado un mes y es duro aceptar que mi sentimiento en estos momentos no es otro que sentir que me muero sin poder morir.

¿Y que será de mi ahora? ¿Y que será de ella? Tan sólo me queda desearle toda la felicidad que a mi lado le faltó y que no supe darle, desearle que la quieran tanto, que olvide el amor tan inmenso que un día mi corazón le entregó. Que la cuiden, que la amen, que la mimen, que le llenen el mundo de ilusiones, de sueños... ¿Y de mi...? Quien sabe que será de mí......

Ya ha transcurrido un mes y aquí estoy otra vez, hundida en el recuerdo del ayer que aún vive presente en mí. Cansada ya de tanto llorar, cansada de apenas si poder terminar de respirar, cansada de ser siempre yo quien pierda en este estúpido juego del amor, cansada de que mis lágrimas no cesen, cansada de esta vida que hoy sin ella no tiene sentido, cansada de querer sonreír cada día y morir en el intento, cansada de todo esto y mucho mas.

Es cierto que yo no soy quien para impedir o retener ese amor que hoy se ha ido, pues dicen que cuando amas a una persona debes dejarla ir, pero que hay de los que se quedan como yo aquí atrás, rezagados, sufriendo por un amor que les desgarra el alma, que hay de aquellos que como yo ya no suspiran, ya no ven, ya no oyen, que ahora callan, porque este amor que se les ha ido, les ha cegado, dejado sordos y sin palabra. ¿Que hay de aquellos a los que el amor abandona…?

Yo os diré en mi experiencia personal que pasa con aquellos a los que el amor abandona.
Ocurre que se sienten sin vida, que apenas si se respira, oyen o ven, por que aunque antes estuvieran igualmente cegados por el amor, ahora se sienten si rumbo, perdidos, desorientados. No entienden ni por que, ni como pudo pasar, se preguntan una y mil veces por lo que pudo ocurrir, cual fue el fallo, que no hicieron bien, o si no fueron lo suficiente para esas personas que nos dejaron por otras. Y te hundes por que no encuentras salida alguna, quieres evadirte de los recuerdos, borrar ese sentimiento de amor que aunque parezca increíble crece cada día mas, Te acuestas y apenas si puedes conciliar el sueño, y cuando consigues dormirte, tu mayor sueño es que vuelva a tu lado, que se de cuenta de que se ha equivocado, que en realidad a quien verdaderamente ama es a ti y que pronto volverás a tenerle entre tus brazos, volverás a ver esos lindos ojos acaramelados que un día cautivaron tu corazón, sueñas con que esa sonrisa que tantas veces te hizo suspirar vuelva a sonreír para ti, sueñas que otra vez sus labios rozan los tuyos, que sus te amos vuelven a ser melodía para tus oídos, pero es tan bella esa otra realidad que deseas no despertar nunca, deseas vivir eternamente ese sueño para que al llegar el nuevo día no se derrumbe como tantos otros amaneceres cuando al despertar te das cuenta de la cruel realidad que no es otra de que tu sigues aquí en este mundo, triste, derrumbada y en soledad.

Existen relaciones las cuales cuando todo acaba, la distancia hace que esas dos personas que antes eran una sola se dispersen cada una por su lado. Se acaba relación alguna, y aunque no hubiese enfado de por miedo, se dan cuenta de que en ese momento ni siquiera una amistad puede haber entre ellos. Otras relaciones por el contrario, acaba de tal mal manera que una posible amistad es imposible y lo que un día fue amor se convierte en odio absoluto.

En mi caso la relación acabó con ruptura pero no con enemistad, entre nosotras existe aún un cariño mutuo muy fuerte por tantas cosas que hemos vivido juntas y el querer tan inmenso que ha existido y que de el queda cariño. Pero hasta que punto es eso bueno para ambas. Para ella esta situación es un alivio enorme ya que sabe que aunque todo haya cambiado yo seguiré ahí cuando ella me necesite y cuantas veces haga falta. Y me tendrás de eso estoy segura, pero yo no puedo tenerla, si que la tengo como amiga y ella así me lo demuestra, pero mi sentir al verla, al hablar con ella, no es otro que darme cuenta que aun cuando ha pasado ya unos meses aún la sigo amando. Yo necesito saber que ella está bien, para así estar tranquila, y de hecho lo está. Con este nuevo amor ella esta feliz, ilusionada pues sus palabras y sus ojos me lo dicen cuando la veo. Pero yo aunque me alegre en parte de que le vaya tan bien y que sea feliz, cuando nuestro encuentro acaba desearía morirme, tiemblo, lloro, me hundo en una soledad infinita que tan solo yo conozco. Me hace tanto daño el verla que se me escapa la vida. Pero todo esto es contradictorio por que aunque no quisiera verla mas, necesito de ello al mismo tiempo para sonreír, aunque luego me invada la soledad, lo necesito… Solo ella sabe arrancarme esa sonrisa que ahora tengo tan perdida, solo ella es capaz de darme ese empujoncito para seguir adelante, en ese momento aunque no la tenga conmigo, aunque ya no me ame, siento que en el fondo vivo por que ella sonríe, por que ella radia luz con su mirada, solo el escuchar de su sonrisa, es el alivio para mis penas, aunque ya su sonrisa no sea por mi, aunque su felicidad ya no se la de yo. En ese momento me siento viva de nuevo.

¿Qué realidad más estúpida? En todo momento su recuerdo, sus palabras, sus inquietudes, sus sueños e ilusiones vienen a mi recuerdo, son momentos que quedaran grabados en mi mente, muy dentro de mi, tan profundos, que negarlos sería un insulto. Recuerdos que te hacen ver cuantas veces la hice mía, cuantas veces en el camino de su piel recorrí mundos infinitos, y en la guarida de su sonrisa me cobijaba. Ahora tras la sombra miro al cielo, y en la noche olvidada, vacía encuentro la soledad que ella me dejó y recuerdo una y otra vez que un día la amé y que mi amor nunca morirá.

Y los días pasan y hoy igual que ayer, aunque mis ojos ya no lloran, mi necesidad, mi sentir, mi vivir no es otra que volver a su lado. Y que duro se me esta haciendo, intento llegar a su corazón y sus puertas ya están cerradas para mi. ¿Sabéis una cosa? Si tan solo viese una luz, una ilusión, una esperanza, lucharía por ella aunque en ello se me fuera la vida, pero si he de morir en esa lucha, me iría al otro mundo descansando con una paz que tan solo el amor puede dar. Un amor que ansío, que sueño, que anhelo y aunque intente buscar ese amor en otros brazos, aunque eso llegue a pasar algún día, de segura estoy que esos brazos que toque, esos labios que bese llevarán impregnados en mi recuerdo su perfume y su sabor, aunque estos ya no sean los mismos, aunque no me acaricien con la dulzura que ella me acariciaba o besara, siempre vendrán a mi mente lo presiento. Por que no es un amor que se olvide tan fácilmente, de eso estoy bien segura ahora, pues siento que este amor será eterno.

Para encontrar el mar de sus ojos, tuve que caminar hasta un verde olivar que encrucijó mi destino, creí encontrar un amor que tan sólo fue un amor no correspondido. Me ilusioné con un sin fin de sueños que nadie más que yo y mi loco corazón conocían. Los embrujé, los hice míos, los moldeé para ella, les di forma y color, tanto, que ningún dolor humano podría herirnos. Pero una vez más el amor, astuto y despiadado se coló en ellos sembrando una felicidad que creí sería eterna e irrompible, pero no fue así, una vez más me hirió profundamente con sus besos, sus caricias, con sus miradas lujuriosas y llenas de pasión para entregarme sólo a mi. Me endulzó con su bella melodía, sus palabras dejaban huella en mi piel y mi corazón juguetón y aventurero creyó en ellos. Cuando fue pasando el tiempo miles de sombras cubrieron ese corazón que tan enamorado estaba. Confió, desconfió, rió y lloró y por fin sintió miedo, miedo de perder eso que tanto había ansiado encontrar en su vida, aquello por lo que tanto luchó y que fue en vano, aquel amor que sintió como suyo y hoy era para otra.

Lloró mi corazón bien sabe Dios cuanto, que hasta quedó seco, sucio, viejo y arrugado, por que ya no corrían amor por esos mundos creados. La soledad y la tristeza se apoderaron de él hasta que poco a poco fue muriendo.

Pero un día llegará un rayo de luz que ilumine los tristes ojos de mi alma y descubrirá que si vuelve a amar esas pequeñas cosas que la vida le ofrecerá cada día al llegar el alba, que si lucha una vez tras otra por salir del pozo en el que se encuentra ahora mismo, algún día volverá a sonreír por ella misma y de ella brotará esa felicidad que salpicará a todo aquel que se encuentre a su lado.

No me despediré sin antes decir que jamás pensé que tan bello sentimiento pudiera causar tan amargo dolor, sonreír ya no basta en esta puta vida que tan sólo se alimenta del dolor humano. Por que luché y rezé mil veces por que no se alejara de mi lado, por que fuese feliz conmigo, por que se lo entregué todo, todo de mí. Me exprimí al máximo para que ella tan sólo tuviera que amarme y sonreír. ¿Era tanto pedir? Todo mi amor, mi persona, mi ser, renuncié al igual que ella a miles de cosas por una amor que ya no existe, cosas que ahora ya en la distancia cada una vuelve a retomar.

Siempre me preguntaré ¿Qué salió mal?, ¿Por qué se murió el amor? ¿Por que...? ¿Acaso no fui suficiente? ¿Acaso no le dije continuamente que la amaba? Se que éramos distintas en muchas cosas, a veces casi opuestas, pero había amor, un amor que rompía cada una de esas barreras y que supo salir cada día para adelante. Tanta diferencia también fue una ventaja aunque ella jamás lo viera así yo era esa mitad que a ella le faltaba y viceversa, ella era para mi esa persona que completaba mi vida.

¿Qué falló entonces? Ojala algún día la vida me de la respuesta a este amor que tan vivo estaba y que se dejó morir. Y sobre mi corazón acabaré diciendo que hoy por hoy se encuentra luchando cada día, por ver un amanecer más.





Mónica García Torres.

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