martes, 23 de febrero de 2010

Me estremezco cada vez que me tocas. Tus besos son ligeras plumas que con el viento vienen a rozar mi cara. Tus manos atardecer eterno que en mi cuerpo se queda grabadas con fuego de pasión y con ardiente deseo tatúan en mi piel tus caricias para que cuando no estés junto a mí, allí en la distancia pueda seguir sintiéndolas tan cercanas y hacerlas mías.

Me pierdo también en tu mirada, un lugar infinito donde quisiera vivir para siempre. Con tu voz al hablarme me elevas al cielo, me iluminas, me embrujas, me haces esclava a tus deseos.
Y ¿Sabes una cosa? Me tienes enamorada e ilusionada por que gracias a ti hoy he vuelto a sonreír como lo hice alguna vez.

Gracias a ti.

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