martes, 23 de febrero de 2010

Que injusta es la distancia, tan grande y dolorosa. Que me niega el poder verte, estar junto a ti y besar tu boca.
Que estúpida la vida, que tiene separadas a dos almas que se buscan, que se aman.

Almas que desesperadas ansían volver a juntarse, disfrutar de su amor y de ese instante tan eterno.

Eterno por que una vez unidas el tiempo se detiene y viven una y otra vez su encuentro prohibido.

Que no existe mayor felicidad que la que sus rostros reflejan, el intercambio de sus miradas y la entrega apasionada en sus caricias y besos.

Y es ahí, en ese preciso instante cuando el verdadero amor fluye de esos momentos tan íntimos, en tantos locos enamorados.

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