martes, 23 de febrero de 2010

Te busqué, te soñé y te sentí mucho antes de saber que existías.
Te amé sin verte, te besé en sueños sin saber nunca quien eras.
Abracé tu cuerpo una y mil veces, que llegué a escuchar el latido de tu corazón sin tenerte a mi lado.

Aún hoy, te sueño, te presiento, tengo un olor impregnado en mi cuerpo y siento unas manos llenas de ternura acariciando mi piel.

Te siento aún en la distancia e intento imaginarte. Dibujo en mi mente tú silueta, te doy color con mis besos, forma con mis manos y una vez terminado tu cuerpo lo hago mío y me entrego sin duda alguna.

Pero esta noche algo ha cambiado y por fin pude poner voz, cuerpo, rostro y alma a aquel ángel misterioso, del cual me enamoré en mis sueños.

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