miércoles, 17 de marzo de 2010

ANGEL...

Sé que sigues ahí, escondida en cada rincon, en cada paso que doy.
Sé que sigues ahí en cada decisión tomada, en cada pensamiento mío.
Sé que sigues ahí porque eres esa luz que me guía cada mañana,
la estrella que más brilla en el firmamento es tu sonrisa reflejada, por eso sé que sigues ahí.

Por que te siento a mi lado, en mi conciencia, en mis miedos, eres mi pañuelo de lágrimas, aún sigues siendo desde allá en el cielo. Creemé que aún siendo la distancia tan enorme yo te siento, aún queda en mí hilos de tu vida que me envuelven y me dan las fuerzas para luchar.

Sigues ahí, y te me escapas en cada lágrima cuando hoy aún recuerdo cuando siendo niñas jugamos a explorar lo desconocido. Y como siendo ya mujeres queríamos comernos el mundo.

Me entristece tu marcha como s i fuese hoy aquel primer día, con ese adiós repentino. Como quisiera que nada de esto huebiera pasado y tu estuvieras a nuestro lado presente, para arrancarte un beso, una caricia, darte un abrazo o decirte cualquier tonteria.

Mi ángel que llenas de rocío mis mañanas, ángel que velas mis sueños, y alimentas mis amaneceres de ganas de vivir.

Angel, amiga mía se que no debo pedirte esto, pero por favor no me abandones nunca.

Te quiero, te extraño...

Mónica García Torres.

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