jueves, 18 de marzo de 2010

SOLEDAD

Soledad, hoy vuelvo a rendirme a tus pies, una vez más me presento ante tí con el alma hecha pedazos. Hoy vengo a quedarme otra vez quien sabe para cuanto tiempo. Vengo a que me ayudes, a que me acompañes y seques estas lágrimas que brotan de mis ojos como manantiales enloquecidos.

Hoy vengo a pedirte cobijo, a que me des el arropo tierno que necesito de tus abrazos piadosos. Una vez más, me presento con el dolor como aliado y el desamparo como acompañante. Triste, sin rumbo, perdida ante una realidad que dejó de ser aquella que tan maravillosamente me hacia sentirme la mujer más feliz del mundo.

Hoy Soledad, vengo a contarte el sentir de un corazón que a duras penas amanece cada día con la ilusión de ver las cosas de otra manera. Aquí te muestro este corazón que destrozado por la injusticia del destino hace que mis suspiros apenas sean susurros. En tus manos pongo mi vida, para que la encauces y la hagas sentir de nuevo. Para que cures su alma con tu sangre y le des la fuerza que le falta para seguir.

Hoy quiero pedirte que no me abandones, que no me olvides, que necesito de tus caricias, de tus palabras de consuelo, de tus pasiones, de tus alegrías. Hoy vengo a ser parte de tí, a que me dejes dormir en tu regazo cada noche para que no me sienta sola. Hoy vengo a fijarme en tu sonrisa para que tu alegría pueda darme ánimos.

Hoy soledad, vengo a quedarme, ábreme las puertas de tu inmensidad...

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